jueves, 6 de diciembre de 2012

#UnMaleanteQuemóMiLindoJersey

Ayer comprendí lo que sienten esas personas a las que se les muere un ser querido y descubren que de herencia sólo hay deudas y encima tienen que pagar tres mil euros por enterrarlo. Debe de pasar mucho, porque cada vez hay más gente encerrada en panteones forrados de marmol por si acaso resucita e intenta escaparse. En fin, que me enrollo como las persianas y aún no os he dicho por qué ostias estoy de luto.
¿Alguno de vosotros conocia mi jersey naranja favorito? Supongo que no, porque no teneis un gusto tan refinado como yo. Se trataba de un maravilloso jersey con rombos y sin mangas que mi familia me regaló hace ya ocho navidades, y que cada vez que llega el frío me pongo. O me ponía, porque ahora por culpa de un sucio comunista con adicción al vinacho de garrafón Jersy es un montoncito de cenizas color naranja.
Fue amor a primera vista, nada más verlo bajo el árbol supe que iba a ser mi mejor prenda. Se notaba que era de buena calidad, suave a tacto, y sobre todo precioso. Anda que no lo llevé puesto, orgulloso de él, pese a la humillación de encontrame en el escaparate de un bazar chino a un maniquí con una vulgar copia barata de este diseño exclusivo puesto. Cómo osaron profanar semejante diseño celestial... Me dieron ganas de coger un bate de beisbol y hacer de aquel bazar picadillo a la cantonesa, pero pudo más el sonrojo de mis barbudas mejillas.
La tragedia sucedió al mediodia, cuando yo estaba mirando mi twitter con la inocencia que me caracteriza. Entonces vi que ese que creía mi amigo hacía un chiste humillante hacia ese infame baloncestista llamado Fernando Llorente, diciendo que lo había fichado el Palencia. Decidí lucir mi filosofía más seria para comentar tal hecho, y eso le sentó mal al quemajerseys, que me declaró la guerra tuitera con una amenaza: que iba a quemar mi jersey fosforito favorito.
Sinceramente, me reí de su amenaza sin sentido y me fui a proyectar en el AutoCad, satisfecho. No se me ocurrió pensar que cuando alguien llamó al timbre estaba a punto de cometerse un genocidio, pero nada más abrir me encontré con ese vil maleante, portador de la antorcha olímpica, que me miraba con ojos de loco y patillas a lo Curro Jimenez. "Naranjito", me gritó mientras yo chillaba e intentaba cerrar la puerta, pero él fue más rápido y se coló en mi casa, corriendo hacia mi espacio personal. Una vez allí, forzó el armario y sacó por la fuerza a Jersy, que suplicaba que no le hicieran daño.
No tuvo piedad. Mi amado jersey ardió en segundos, mientras ese infame ser se regodeaba en su maldad. Me qudé sin saber qué hacer, mientras ese desgraciado se despedía con un "paga la coca, primer aviso". Como para pagarle pasteles estaba yo. No pude dormir en toda la noche, con mi ropa debajo de la cama, muerta de miedo y suplicando que la protegiese del loco olímpico, mientras #MiVecinoElCani no dejaba de poner la canción "Sufre mamón" en la parte de "he quemado su jersey".
Lloré como nunca antes, con miedo a convertirme en Mario Casas ahora que no tenía jersey que ponerme, y durante mi largo duelo fui maquinando mi venganza, que posiblemente cumpla la semana que viene. Ya os contaré, ostias.
Pero como dice la canción, voy a comprarme seis jerseys nuevos. Y todos narajas.
#AunqueIBBGasteizVayaDesnudoEleganteSeQueda

Mira qué majo era Jersy. Y la camisa esa gris de abajo me sirvió para hacer trapos con los que secar los platos...

miércoles, 5 de diciembre de 2012

#EseMusgoNoEsMiViejoMusgoGreen

Hace varios meses que me debato entre mi ideología de ecologista radical y el orgullo, amor y devoción que siento por mi ciudad, Vitoria. La cosa viene de lejos y tiene que ver con algo de lo que estoy enamorado desde que lo vi por primera vez: el monumento de musgo con el logo de Vitoria que han colocado en la Virgen Blanca para conmemorar la Green Capital. Para mí esta escultura vale más que todos los cuadros del museo de Bellas Artes juntos, porque conjuga lo verde con mi patria. Y por eso, ahora que me he enterado de que lo van a dejar allí para siempre, se supone que debería estar más feliz que unas pascuas en Pascua.
Pero no, amigos míos, porque cierto periodicucho infame me amargó la existencia con una noticia sensacionalista en la que blasfemaban contra este objeto que me había provocado un amor socrático. Según afirmaba con descaro, rozando la ironía, ese pobre musgo habría sido arrancado de un entorno natural protegido y que no se podría regenerar. Es decir, que lo habían matado.
Pamplinas, dije yo mientras rompía el ejemplar de ese periódico, aterrando al malnacido que me había arrastrado a aquel bar para que le ignorase mientras leía la prensa matutina. Mi rabia se dirigió hacia esos provocadores, creyendo a pies juntillas que mi amada Green Capital no sería capaz de atreverse a cometer semejante atentado contra la naturaleza.
Pero ya no pude mirar con los mismos ojos a mi gran amigo. Pese a que debería estar verde y lozano gracias al maravilloso clima gazteiztarra, cada día estaba más seco y parduzco, como si de verdad estuviese muerto. Cuando me acercaba a hablarle, no me respondía, y al acercar la oreja no oía sus greenlatidos. Ostias, que igual tenían razón y mi musguito estaba sin vida...
Lloré como sólo lloran los amantes despechados, y juré velar el cadáver de mi amor durante toda la noche. Y fue en ese estado de vigilia cuando descubrí el verdadero motivo por el que no rebosaba frescura y felicidad. Fue al acercarse dos borrachos, desabrocharse la bragueta y empezar a verter sus apestosos orines sobre el monumento. Cabrones, me dije mientras sacaba las podadoras que me regaló mi madre y cortaba por lo sano esa afrenta, provocando los gritos de dolor de esos incivicos meones. Espero que aprendiesen la lección, los muy eunucos.
Me aterró pensar cuantas humillaciones así habría pasado el pobrecito, y ahora, cuando sé que lo van a mantener allí cual bufón, temo que la osadía se repita, o que cualquier borracho de mierda sea capaz de prenderle fuego. Y todo porque un alcalducho no quiere jubilar a la joya de la Green Capital.
Yo me ofrezco voluntario para adoptar al musguito y meterlo en mi terraza, dándole mimos los días que recuerde su patria, regándolo con agua mineral y cantándole nanas para que se duerma. Y si algún día acepta mi declaración de amor sincero, puede que sea el comienzo de una bonita amistad.
Pero, por favor, pido a la sociedad vitoriana que no me lo traumatice, que aún es pequeño, joven y débil. Que hay mucho salvaje suelto por ahí que no respeta a los musgos, cojones.
Espero que todos me apoyéis en Twitter con el trendong topic #NoViolesAlGreenMusgo para que la gente se conciencie. Gracias por hacerlo, porque si no... #PatadaEnLosCojones   
¿Cómo? ¿Que te lo llevas al restaurante de Argiñano? Argggg!! #PosTePartoLasPiernas  

martes, 4 de diciembre de 2012

#15CosasSobreIBBGasteiz

¿Pero qué ostias le pasa a la gente con eso que llaman las normas de educación? No dejan de llegarme decenas de email exigiéndome que me presente, que no saben quién soy. Bueno, eso y que compre Viagra un 70% más barata. Llevo un par de días cabreado, pero al final se me ha pasado el enfado y me he dado cuenta de que tenéis razón. La Viagra está muy rica, os ánimo a probar estos caramelitos azules. Y en cuanto a lo de presentarme... ¿De verdad queréis sufrir? Pues nada...
1 - Me llamo IBBGasteiz, aunque algunos me conocen por IBBVitoria. Éste es el nombre con el que me bautizó mi santa madre en el río Zadorra, sellando para siempre mi vínculo con esta maravillosa ciudad que es Vitoria. Somos la capital de Euskadi, la Green Capital europea y el mejor lugar donde venir a disfrutar de un fin de semana turístico. Amo mi ciudad, soy greencapitalino de corazón y Vitoriano de Toda  la Vida. 
2 - Soy bastante joven, no como un amigo idiota que tengo que se viste como un viejo con sus americanas raídas. Aún estoy estudiando la carrera con la que siempre he soñado, arquitectura, en la anárquica UPV-EHU. Allí tengo grandes enemigos, tanto profesores como alumnos. Se me da bastante bien, y creo que algún día hasta me darán el título para que les deje en paz. 
3 - Soy una persona que no odia nada en esta vida, salvo perder la tarde encerrado en un bar (o en varios), Bilbao y los salvajes que la pueblan, a todos los políticos sin distinción de siglas, las grandes masas de gente, los eventos sociales donde la gente aparenta lo que no son, a los tíos que se creen mejor que nadie por vestir ropa de marca, y a los que beben como cosacos. 
4 - No soy millonario, ostias. Provengo de una familia humilde que ha tenido que luchar por llegar a donde está, y mis padres no se pueden permitir darme mucho dinero de paga. Así qué no estoy para gastar en tonterías, y mucho menos yéndome de fiesta con borrachos harapientos y gandules. 
5 - Para mí un plan perfecto para pasar la tarde del sábado o el domingo es ir a ver exposiciones, siempre que no cobren entrada (salvo el museo de Bellas Artes de Vitoria), o andar sin parar por las calles de la ciudad reflexionando a grito pelado sobre lo divino y lo humano, o contando mis miserias para que la gente se apiade de mí. 
6 - Odio a la gente que viste zarrios, es decir, ropa de mierda que no conjunta, que suele ser cutre, barata y hace daño a la vista. También a los que se disfrazan de pingüinos y se creen guays cuando realmente parecen señores de 60 años. Con las camisas me limpio el culo. Porque yo visto con la elegancia que otorgan los colores alegres de esta vida (naranja, verde, azul cielo...) y contando con la ventaja de que gracias a mi buen gusto siempre va a conjuntar, aunque saque las prendas del armario con los ojos cerrados.
7 - No quiero novias, líos de una noche ni enamoramientos fugaces. Tampoco soy gay. Lo que pasa es que no quiero estorbos en mi vida. Bastante tengo con aguantar a los plastas que se hacen llamar amigos míos. Prefiero la soledad en las cuatro paredes de mi casa a ser un borrego que sigue los dictados de una sociedad eminentemente consumista en la que te valoran por lo que valga tu ropa. 
8 - Siempre he sido una persona irónica, dispuesta a sacar las faltas a cualquier situación,  a ser crítico con todo menos conmigo mismo, porque #IBBGasteizIsPerfect. Quien no entienda mi forma de ser ya puede tirarse por un puente, porque yo no voy a cambiar, soy muy feliz así. 
9 - No me gusta la novela negra ni las series de policías, prefiero literatura histórica, que indague en el pasado de una familia o cosa, o no sea muy rebuscada. Mi favorito es Carlos Ruiz Zafon, aunque el juego del ángel es el peor libro que he leído en mi vida, a excepción de Preston y Child, cuyos libros me endosó un mal amigo. 
10 - Sé más del política que cualquiera: todos esos cabrones son iguales. Yo solo voto a los Verdes, porque soy ecologista. Me da igual que sea la Falange Verde, Equo, Ezker Batua Berdeak o la puta de la cabra. Esto es lo que yo llamo el voto útil, con cabeza y corazón. 
11 - No me callo lo que pienso. La gente tiene que saber que es idiota, hay que decírselo a la cara para que abran los ojos. Si alguien es verdaderamente mi amigo, sabe que le voy a poner a parir delante suyo, regodeandome en sus miserias, porque es la forma de expresarle mi máximo aprecio. 
12 - Sé pegar puñetazos. 
13 - Cuando bebo sidra me transformo en un monstruo, como los grumblis esos. Cuando bebo ron veo a Dios. 
14 - No compro en Media Markt.
15 - No soy millonario. Que te quede bien claro, ostias. 
Eh, ¿qué después de leer esto ya no tecaigo bien? ¿En serio?
Pues #PatadaEnLosCojones (sangrantes de ciervo en la cabeza)




lunes, 3 de diciembre de 2012

#ComoMeLlamesTeCuelgo

Pocas cosas hay más tristes en esta vida que tener que pagar para que tus tuits se cuelen en los TL de la gente, y ahora mismo no me apetece enumerarlas. De lo que sí que quiero blasfemar hoy es de aquellas personas que se creen graciosas molestando a los demás, como vulgares spammers, cuando realmente no tienen vida propia de la que lamentarse. Gente que disfruta mamarrundiando para evitar fijarse en sus miserias y regodearse en su tristeza. Sujetos a los que me gustaría identificar para poder darles una gran #PatadaEnLosCojones.
Lo que voy a contaros es un suceso traumático que viví el pasado sábado, cuando disfrutaba de los placeres de un retiro voluntario en las cuatro paredes de mi salón. Los dioses habían escuchado mis plegarias y decidido hacer que ese mal amigo que me arrastra por las tabernas más infames se fuese con viento fresco a las incivilizadas tierras vizcaínas, por lo que tenía toda la tarde para gozar de la más absoluta soledad. Nada iba a romper mi proceso espiritual de interiorización de mi ser y su fusión con las películas de Antena 3, o al menos eso creía yo. Hasta que empezó el cruel acoso.
Yacía tumbado en mi cómodo diván con la mirada puesta en el mágico milagro de los filmes de serie B cuando un estruendo me hizo dar un salto. Esa música que sonaba al fondo de la casa era parecida a mi tono de móvil, por lo que hice una rápida deducción: me estaban llamando. Corrí hasta allí maldiciendo al inoportuno pelmazo, pero llegué tarde para contestarle de forma grosera. Joder, era una llamada con número oculto, por lo que no podía devolverle el gesto a cobro revertido para preguntarle qué ostias quería.
Arrastré mis zapatillas de osito panda de nuevo al salón, dispuesto a recuperar el tiempo perdido en mi estado reflexivo, y cuando ya rozaba la fase de las revelaciones místicas el mismo tono jodió todo. Me cabreé, por supuesto, y arrojando mi mantita naranja al suelo con rabia decidí ir a chillar a ese cabrón. Oh, cruel decepción, de nuevo llegué tarde y me encontré gritando al aire.
Debía poner remedio a este preocupante problema, y me puse a pensar como un ilustrado. La solución más fácil era apagar el teléfono, pero lo que más deseaba era saber quién era el responsable de esta molesta perturbación sensorial. Opté por cojer mi móvil y llevármelo al salón, dejándolo en un lugar que no me obligase a levantar mis generosas posaderas. Era un plan brillante, y como todas mis genialidades, dio resultado.
El número oculto volvió a llamar, y pude cogerle al instante. Al fondo se oían acordes de una música americana desfasada, tal vez de la década de los ochenta, y escamado pregunté.
- Si, ¿dígame?
Al instante se desató un infierno de sonidos guturales sin sentido, con palabras entonadas desde la borrachera más profunda en la que pude entender mi nombre, una alusión a que sacase el whisky y que la cosa era personal. Con miedo a que fuese una amenaza del cártel de Sinaloa y quisieran venir a casa a por mi whisky, colgué horrorizado y me santigüe. Porque mi whisky es mío, ostias, y no se lo doy ni a mi sombra.
Esa llamada me mantuvo en vilo toda la tarde, pendiente de la puerta. Me armé con las tijeras favoritas de mi madre y me escondí bajo la manta, dispuesto a resistir como un valiente cualquier ataque. Las horas fueron pasando, y nadie vino a beber a mi costa, gracias a Dios.
Fue a la hora de la cena cuando caí en la cuenta de que había sido víctima de una broma de mal gusto, posiblemente ocasionada por la reciente filtración de mi número de móvil a través de Twitter, junto al de centenares de mindundis que se creen alguien, estilo Pipí Estrada, Tomás Roncero y gentuza varia. No sabía quién podía estar detrás de semejante afrenta, pero por si lo descubro llevo maquinando mi venganza. Sólo os diré que interviene en ella un tío disfrazado de payaso, la escopeta de mi santa abuela y mi juego de rottrings de punta orgasmatic.
Si alguno de vosotros sabe algo de este misterioso suceso, que me lo diga, cojones, o si no lo muelo a ostias. Aunque empiezo a creer que todo esto es una conspiración del club Bildergber para que yo no pueda llegar al estado de máxima plenitud de las enseñanzas budistas. Joder, voy a tener que pagar la coca.
Gracias por haberme aguantado. Mañana, más largo y peor. Léetelo si tienes huevos.
#ComoTeMetasConIBBGasteizTeDejoSinPostre
Tengo ciertas sospechas de quién pudo ser el de la broma pesada...

domingo, 2 de diciembre de 2012

#YaLleganLasMamandurrias

Igual que el desgraciado ese que todas las Navidades volvía a su casa a ponerse tibio de turrón a costa de esos familiares que llevaban sin verlo un año entero, he decidido aprovechar la proximidad de estas fiestas tan señaladas para hacer un regalo navideño a toda la sociedad. Porque yo soy así de generoso, ostias, y al que diga que no #PatadaEnLosCojones. 
Primero había pensado en hacer a cada uno de los vitorianos de pro un regalo que no costase más de 2,50 euros, pero luego he caído en la cuenta de que eso supondría tener que hacerme abono completo a ese laboratorio tan amable de Donosti en el que te pagan por experimentar contigo. Ya sabéis #QueIBBGasteizNoEsMillonarioOstias de tanto oírlo a gritos por la calle, y por eso la opción de regalar algo material queda descartada. Eso si, acepto vuestros obsequios, cestas de Navidad, buenos libros, botellas de ron Havana Club...
Bueno, a lo que iba. Mi intención es hacer el regalo más grande sin gastarme un puro duro, y entonces se me ha ocurrido compartir con vosotros mi brillante prosa a través de mis anécdotas diarias. Sé que muchos ya me seguís en el Twitter @IBBGasteiz, y si no lo hacéis es porque no tenéis sentido del humor. Pues bien, allí los cabrones de esa red social sólo me dan 140 letras, los muy tacaños. Cuando quiero contaros algo interesante me las veo y me las deseo.  Pero me he dado cuenta de que aquí, en el bluger este de los cojones, puedo escribir el Quijote en verso árabe sin que me digan "lo sentimos, es usted una puta cotorra. Gaste menos palabras", como hace el gorrión azul del Twitter. 
Así que el mejor regalo es contaros mi vida, los milagros que me suceden y esos episodios trágicos que estoy seguro que os conmoverán hasta el punto de querer sacarme de mi miseria con un jugoso donativo (acepto Visa y MasterCard). Puede que sea un poco ególatra, pero no soy rubia ni conduzco un Clio azul, así que nada de insultos. 
Si me queréis leer, perfecto. Si no, #ALaPutaMierda. Sé que esto os va a gustar, y si hace falta que os enseñe el culo para que me visitéis, pues lo hago, que nunca me ha importado el qué dirán. Hoy es domingo, y estoy cabreado por algo que os contaré mañana si me sale de los cojones. Así que preparad las palomitas y sed puntuales, que me cuesta mucho esfuerzo escribir estas mamandurrias para que nadie tenga orgasmos literarios con ellas. 
Gracias por vuestra comprensión y paciencia. Las faltas ortográficas son un regalo, disfrutarlas. 
Hala, me voy a provocar un error fatal con el AutoCad. 
#IBBGasteizOff
Ya sabes que si te pillo un día sacando la basura sin reciclar en mi amada Green Capital me voy a enfadar.
¿Collejas? Eso es de aficionados. Yo soy más de Garbage day!!!
http://m.youtube.com/#/watch?v=i7gIpuIVE3k&desktop_uri=%2Fwatch%3Fv%3Di7gIpuIVE3k&gl=ES
No hay aplausos.